Travesías de una roca ambulante: El síndrome de la damisela en apuros.

Cuando se es una roca ambulante como yo, uno se encuentra en la vida con situaciones  particularmente curiosas – incómodas, extrañas, interesantes en el mejor de los casos-. Una de estas situaciones es la que he decidido, muy arbitrariamente, denominar “el síndrome de la damisela en apuros”.

La suma es la siguiente:
– Una chica con complejos de roca.
– El novio de la chica con complejos de roca.
– Los compañeros de trabajo de la chica con complejos de roca.

El resultado de la suma es el siguiente:
Siempre que la chica con complejos de roca decida ignorar a sus compañeros de trabajo, la culpa será, invariablemente, del novio. Cualquier intento de apelación será inmediatamente percibido y catalogado como negación, con su subsecuente descarte.

Aparentemente, no importa el empeño que uno ponga en su actuación de bulto, siempre existirá alguien que se esmere en simular un faro, dando vueltitas incansables sobre sí mismo con la intención de poner bajo el reflector a cualquiera que intente refugiarse en las sombras del anonimato. Todo para poder emitir una opinión. La que sea, no importa que sea apresurada y basada en un par de datos solamente.

La verdad, eso ya no me sorprende. Lo que sí me sorprendió fue el resultado de la ecuación: Rosa es antisocial + Rosa tiene novio = Rosa es cruelmente sometida por su abusivo y seguramente celoso novio – tenía que ser-, quien incluso se atreve a prohibirle comer con sus compañeros de equipo durante la hora del almuerzo porque está obligada a comer con él, sino quiere afrontar sus terribles arrebatos de ira y celosidad – sí, celosidad-.

Así, sin más, dejé de ser una roca por decisión propia para convertirme en la triste víctima de un cruel maltrato psicológico, al estilo “princesa atrapada en la torre que custodia el dragón malo del cuento”. Y, como dije antes, cualquier intento por mi parte de disuadir a mis compañeros de esta creencia fue invariablemente tomada por negación, con mi subsecuente frustración y una expresión parecida a la siguiente:

Ninguno parece siquiera considerar alternativas a la teoría, sin importar que existan decenas de otras explicaciones como: a Rosa le da mucha, pero mucha pereza fingir que es un ser social, especialmente a la hora de la comida- es cuando bajo la guardia un poco, vamos, ya no se puede ni ser una roca a la hora del almuerzo en paz-, a Rosa le cae muy bien su novio y come con él por decisión propia, aunque sabe perfectamente que a él no le molestaría lo contrario, Rosa es misántropa y odia a la gente – se parece mucho a la primera opción, pero con más rencor social-.

No es que me moleste que me inviten a comer con ellos. Soy una roca, no un chihuahua rabioso. Pero los juicios anticipados son irritantes. Especialmente la clase de juicio que lo deja a uno parado – y hundiendose- en el terreno de víctima,  considerada menos independiente que la princesa de Disney Aurora – porque todos sabemos que la peli debería llamarse “El principe Felipe y el bulto que calienta la cama real”-. Y no deja de llamarme la atención que esa teoría fuera su primera opción y lo seguros que están de ello.

No me arriesgo mucho a aventurarme en conclusiones que expliquen esto, aunque la palabra machismo ciertamente se pasea por la yema de mis dedos. Sería precipitado, quizá simplemente tienen una imaginación un tanto limitada o han estado viendo demasiadas telenovelas mexicanas.

Sea como sea, es un hecho que me parece un poco curioso, y la mar de fastidioso. Pero en fin, éso es lo que le pasa a uno por atreverse a andar por la vida siendo una roca ambulante.

Fotografía: Giant Rock People de Matakishi. 

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13 comentarios en “Travesías de una roca ambulante: El síndrome de la damisela en apuros.

  1. Es curioso porque, entre tanta liberación femenina, si una mujer lleva a cabo un acto considerado por muchos “un vestigio retrograda”, saltan a la yugular para hacerte saber lo mal que haces y, de paso, rescatarte. Claro, porque el sistema héroe-victima no es el que está mal, sino el de hombre/héroe-mujer/victima. Medio ridículo el asunto y muy, muy corto de miras. Si quieres ser una maldita roca, ¡Pues que te dejen ahí, tirada! Nadie pidió ser levantado. Ahora resulta.

    Y bueno, así es la cosa con esto de “la sociedad”. A mí siempre se me acusó de tener interés romántico por mis amigos tan sólo porque me gustaba expresar mi afecto con abrazos en lugar de con golpes, eso y porque decían que conmigo “sentían que hablaban con una mujer”. Prejucios y normas sociales a la orden del día, todos los días del año durante toda la vida.

    Pero, ¿sabes? Me agrada que seas una roca. Eres una bella roca. O, al menos, partiendo de la analogía. ¿O serás una semilla, como dicen en bichos? 🙂

    Un saludo Rosa.

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    1. Tus palabras me alegran el día y esta entrada. Con todo y todo, aprecio el interés, pero me llama la atención mucho el afán de juzgar y emitir opiniones. También la necesidad de etiquetar los comportamientos ajenos y, claro, el fenómeno que mencionas de “no solamente pienso que hace mal, sino que es mi deber rescatarla”. Creo que sus deducciones son interesantes. Si el tema hubiera sido mi nociva actitud antisocial, la cosa hubiera sido distinta, pero se fueron por la vertiente de atribuir la culpa a un hombre dominante. Entiendo también que se bromea con aquello de ser un “mandil” o estar sometido por el “látigo”, pero cuando ya te lo dicen en plan de “en serio me preocupo por tu situación” se vuelve extraño y ridículo. Pero bueno, tienes razón, nadie se libra del yugo de los prejuicios y las normas sociales. Saluditos y abrazos 😀

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      1. ¿Te digo lo triste? He llegado a la conclusión de que tal fenomeno es arquetipico en el ser humano: intentar ajustar al otro, intentar “salvarlo” porque proyectamos en él/ella nuestros propios miedos, inseguridades y prejuicios. Podré expresarse tal cosa de mil formas pero, creo, es parte de la terrible condición humana que portamos. Y digo terrible porque pareciera que todos la asumen sin penas. Y, quien intenta no hacerlo (en este caso, tú), sale “perdiendo”.

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      2. Sí, yo también creo que va por allí el asunto. Tenemos un afán por querer que todo entre en nuestros parámetros de “correcto”, y cuando no pasa queremos moldearlo. Una mala costumbre del ser humano.

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  2. Te imaginas que pasaría si esas personas que te bombardean de ideas te importaran, aunquesea un poquito?
    Se volvería mas interesante la ecuación si cada punto de vista viniera de alguien que tiene un lugar en tu corazón,,, o en tus ideas al menos.
    Pero, mientras no es así, estamos tratando unicamente con el mejor escenario de mentiras con el que contamos en este mundo enfermizo… la política =)… Siempre he creido que tener clases de econonía y política en la escuela acabaría con los problemas de bancarrota de las personas y con el bullyng en las secuendarias. Depronto aprendemos como debemos comportarnos eticamente, bajo criterios morales de respeto y equidad.. Con el tiempo, los que aprenden a comportarse bien politicamente tienen una vida facil.

    Me desvió el punto…. que fácil ser una piedra…. un mueble o un huarache…. Una piedra es bastante simple, y tu no eres simple. Es curioso ver a las personas tratando de evitar aceptar lo que son, y mas aún, uno mismo aceptar lo que el tiempo te pide que sea. Era facil ser niño, divertido ser adolecente, pero ahora solo queremos ser una piedra…. Nadie le da clases a un hombre sobre como ser hombre, pero no puede abandonar lo que es solo porque no le gusta. Creo que la misma piedra quisiera entonces ser papel…

    Se ha contado ya miles de veces aqulla historia del pequeño Dragon que no le gustaba ser un dragón… que decidió ocultar sus alas y volar solo en su mente…. que se ocultó entre cuevas, donde era facil poder ser quien el quisiera ser. Las cuevas finalmente lo atrapan y ya no podía salir así que así era feliz. Pero el día que decidió salir de ahí,, tuvo que ser un Dragon,,, derretir los muros, y romper paredes…. etc etc… En fin,,, tendrás que dejar de ser piedra para algo,,, y en ese momento seguirás siendo Rosa =)

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    1. Aww me gustó la historia del dragón. Pero no te preocupes, mi estado de roca se refiere a mis nulas habilidades sociales y mi introversión. Pero sí, comprendo tu punto. Llega el momento en el que el mundo te demanda participación activa y no queda de otra. Un saludo :D!

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  3. Jajajaja pero si tu novio se ve bien buena onda! No me lo imagino de macho dominante! No puedo creer que en serio te hayan echado ese speech. Una típica demostración de que uno es libre para hacer lo que quiera menos para saliese de la norma intrínseca de la convivencia social.
    Pero bueno, no será que antes te juzgan de mujer abusada que aceptar que ellos no sin ni remotamente interesantes como para que uno considere hacerles caso?

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    1. jajajajaja, no, lo peor es que es más factible que yo abuse de él y lo maltrate psicologicamente. Tan así que, ya sabes, cuando le digo a mi familia que estoy enojada con él me preguntan que qué le hice. Pero sí, me han abordado con ese discurso como tres veces. Pero en plan serio, en plan de te voy a terapear y aconsejar porque claramente lo estás haciendo mal. Y sí, es una buena pregunta xD.

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  4. Es asombrosa la capacidad ajena para medir con su propio rasero y sus propios convencimientos la vida y el sentir de los demás. Qué manera de hacerse películas! ¿Tan difícil es vivir y dejar vivir? Tu quizás eres una roca, pero tus compañeros de trabajo son un auténtico ¡peñazo!, que según el DRAE es “Persona o cosa que aburre o molesta mucho” 😀 😀 😀 😀
    ¡Tú ni caso!

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    1. jaja sí, lo interesante es cómo nos podemos formar toda una historia acerca de alguien con un puñadito de datos y dejarnos llevar por meras suposiciones. Pero es una anécdota que también aplica en reversa, y de ahora en adelante planeo ser mucho más cuidadosa con mis propios juicios. ¡Un saludo!

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  5. Cada caso es un “caso”, como suelo decir. Pero yo ya no pienso ni de lejos que se trate de machismo. Pues yo soy hombre (o eso me dicen) y me ha pasado exactamente lo mismo.

    Mis compañeros de trabajo a los que intento inútilmente mantener encasillados en ese rollo, insisten en hacer cosas fuera de él. Cosas que no me interesan. Y por muy educadamente que hay decline las invitaciones muchos piensan que “no me dejan ir” incluso se ha deslizado alguna vez la palabra calzonazos.
    A lo que voy es a que más que cuestión de machismo yo lo veo como un tópico demasiado arraigado en la cultura actual. Que ese no se relaciona con nosotros porque no le dejan. Lo cual es más cómodo de pensar frente a la posibilidad de quizás, simplemente, nuestra compañía le despierta poco o nulo interes

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    1. jajaja Calzonazos, éso ya me parece incluso un poco agresivo. Yo comprendo que muchas veces se manejan en el terreno de la broma, la mofa entre compañeros es cotidiana. Pero se dan situaciones en las que se vuelve fastidioso, incluso irrespetuoso, y otros casos en los que tan se la creen que hasta intentan convencerte de que tu relación tiene una falla y debes modificar tu conducta por tu bien. Pero tienes razón, probablemente sea un problema cultural. De cualquier modo, creo que es importante luchar contra ese impulso que tenemos las personas de emitir juicios de valor y pensarnos con el derecho de opinión donde, en realidad, no lo tenemos. ¡Un saludo cálido!

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