El último otoño

Los días se suceden como si nada hubiese cambiado. Veo a la gente siguiendo sus vidas en calma; al tiempo le vale lo mismo tu ausencia que a ellos. No sienten tu fantasma, no cuentan doce camisas en el closet, inmóviles como yo.

Tus zapatos acumulan polvo que ninguno de ellos limpia y no saben lo quieta que está la cama en la noche. Hay una pluma en la mesa, junto a un papel con notas a medias y tu cuento sin final.

El café está helado en tu taza.

Y la gente sigue caminando. Al mundo le cuesta tu ausencia algo menos que dos centavos.

Nadie viva, nadie sueñe, no sean felices, no sin él. Que el tiempo se detenga, el otoño no vuelva y el mundo se dé cuenta que se ha ido, que la almohada ya no huele como él, que yo ya no siento sin él y el instante último en que me vio a los ojos mi vida se alejó y lo siguió a donde sea que se fue.

Mas el tiempo es inmune a mis súplicas, y la gente en la calle también.

Empezamos la semana con un nuevo reto literario: escribir sin usar la letra “r”. 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8 comentarios en “El último otoño

  1. Que alegría (emocionante) es leer (el deleite) sobre (esquisito de) la tristesa (melancolía)… Tenía mucho que no leía algo tuyo… ojalá le dediques tiempo, de vez en cuando, al mejor (único) sentimiento que más admiro (me consiente)… la “tistesa”.

    heeee,,, le agregué (añadí) opciones en paréntesis (out of ideas) en caso de que ya no te gusté la “R”.

    Saludos

    Le gusta a 1 persona

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