Agar y Alec Parte 5

Cuando Agar llegó hasta la aldea se encargó de reunir a todas las personas en la plaza principal. No le tomó demasiado tiempo, pues eran curiosos y aquel extraño joven que decía tener una importante noticia que compartirles despertaba en ellos mucho interés. Una vez congregados en el centro de la plaza, Agar les habló con una voz profunda y ronca. Expuso sin una sola dubitación toda la verdad acerca de Alec, acerca de su verdadera naturaleza de dragón. Su furioso corazón palpitaba con fuerza, sentía el cuerpo hirviendo y escupía sus palabras con rabia. Traicionó a su hermano de la misma forma en la que Alec lo había traicionado. Ojo por ojo, diente por diente.

El corro de personas que lo escuchaba, escéptico al inicio, se convirtió rápidamente en una muchedumbre furiosa. Los hombres del pueblo se macharon a buscar a Alec, mientras las mujeres conseguían cuerdas y armas, previniéndose para enfrentar al dragón si todo lo que había dicho el extranjero era cierto. Agar aprovechó el barullo para desaparecer, ocultándose en un sitio cercano a la plaza para poder observar todo lo que ocurriese a continuación.

No pasó demasiado antes de que escuchara los gritos de su hermano menor. Dos corpulentos hombres lo sujetaban fuertemente de los brazos y un tercero lo empujaba, propinándole puntapiés que arrancaban quejidos de dolor de los delgados labios de Alec. Detrás de ellos venía la chica pelirroja, escoltada también por otro par de hombres. Su expresión era de terror absoluto y de sus claros ojos emanaban infinitas lágrimas saladas. La respiración de Agar se volvió más rápida, su corazón se aceleró aún más. Mordió con fuerza su labio inferior y crispó ambos puños al tiempo que una pizca de arrepentimiento se abría paso entre todo su odio y su rencor.

Los hombres llevaron a Alec hasta el centro de la plaza principal y entonces lo arrojaron al suelo. Arrancaron con brusquedad las ropas del joven, quedando de esta manera expuestas ante la vista de todos la serie de brillantes escamas que recubrían por completo su pecho. El sol se reflejaba en ellas de la misma manera en que se reflejaba sobre la superficie del océano. La muchedumbre lo observó con los ojos abiertos de par en par y enfureció aún más. El extranjero había tenido razón; Alec no era un ser humano.

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2 comentarios en “Agar y Alec Parte 5

  1. La imagen de Alec, hermosa, choca con la brutalidad con la que lo tratan. Es curioso. porque se supone que son los dragones los que atacan, y quizá en este caso es cierto, pues su hermano lo provocó. No cabe duda que los dragones son lo peor y lo mejor del ser humano.

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    1. Sí, su hermano lo provocó, pero a final de cuentas es la ignorancia humana lo que termina de condenar a Alec. Los dragones son figuras muy interesantes y reflejan muchas cualidades humanas negativas; como la ambición. Pero sí, en algunas mitologías también son muy hermosos. A mí, en lo particular, me encantan.

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