Oro Alto

Cuando fue concebida, durante la Noche de San Juan, su madre pidió un deseo. Miró directamente al ojo de la luna, que nunca parpadea, y murmuró sus anhelos; quería una hija buena, bondadosa y amable. Una joven con un gran corazón de oro.

La luna observó su rostro. Escuchó sus palabras.

La chica tenía un gran corazón de oro. Oro que los espíritus lunares alearon con plata para poder endurecerlo; dieciocho partes oro, seis partes plata. Oro alto, los joyeros le llaman.

Será un secreto, la convenció su madre, nadie lo sabrá porque nos iremos lejos, donde no se sepan los nombres por los que nos llaman, ni la familia a la que pertenecemos. Donde nadie conozca al partero, o a los doctores, a los especialistas ni tampoco al loquero. Nos escabulliremos por la noche, marcharemos rumbo al este, hasta que los rumores y los chismes se cansen de pisarnos los talones.

Pero los rumores eran fuertes, los chismes aún más. Se aferraban a las piernas de las mujeres con todos sus tentáculos y luego se comían los secretos, obligándolas a mudarse de nuevo para poder fabricar más. Esa vida, sin embargo, tenía fecha de expiración. Y la caducidad se tropezó con la joven en el mercado de la aldea, con una gran sonrisa en el rostro y gentileza en la boca.

El amor no sucede en el corazón, pero lo involucra de un modo u otro. Deja expuesto el órgano. Las protestas de la madre fueron escuchadas por los muros. Y comenzó a oler a podrido.

Él se enamoró un poco y el sentimiento le pesó en el pecho. Pero no tanto como dieciocho quilates pesan en la báscula del joyero.

Quiero hacer una dedicatoria a Daniel Centeno  y a Verónica. Esta idea la tenía en la cabeza desde un rato atrás, pero fueron sus textos sobre la literalidad del lenguaje los que me convencieron de finalmente darle una oportunidad.

 

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9 comentarios en “Oro Alto

  1. Las palabras encuentran su razón en la comunicación y también en el juego que nos involucra como usuarios. Inventamos nuevas formas de entenderlas, de mirarlas.
    La valía de tu relato se mide en onzas y en moralejas.
    Un abrazo que festeja tu ‘atrevimiento’ 🙂

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  2. Que texto tan sombrío. Siempre he pensado (yo mismo tengo por ahí un texto donde un hombre le entrega su corazón a su mujer porque la ama) que la idea de “entregarse por amor” es más oscura de lo que parece a simple vista, pero que en ese sentido oculto es donde está el meollo de las cosas. Acá igual, y doble, por aquello de que “tiene un corazón de oro” jajajajaja. Pues claro, así vale más, y valdría aún más si fuera de diamantes 😛 Un saludo Rosa, me gustó mucho el texto y te agradezco la dedicatoria. Ojala alguien lea tu texto y le den ganas de seguir con la cadena de inspiración.

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    1. Sí, estaría muy padre que siguiera en expansión la cadena de literalidad. A mí me gustó la idea de jugar con el “tener un corazón de oro” y el “se robó mi corazón”, porque como metáforas son ideas muy bonitas, pero como literalidad es algo muy sombrío. ¡Saludos!

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